Un septiembre convulso

Este fin de semana, los vigilantes que inspeccionan el equipaje facturado, controlan el acceso de empleados, suministros y vehículos al aeropuerto de El Prat y vigilan las terminales tenían decidido empezar una huelga. Igual que sus colegas de Eulen, querían forzar a la empresa, Ilunion, a negociar mejoras en las condiciones laborales. Pero como con la mediación de la Generalitat han conseguido que la empresa se siente a hablar los días 8, 14 y 16 de septiembre, han aplazado la protesta, para respiro de los usuarios del aeropuerto que han vivido un verano engorroso en el que han necesitado grandes dosis de paciencia. De todos modos, avisan: si no la empresa no escucha sus peticiones, convocarán una huelga a partir del 16 de septiembre.

Los trabajadores de Eulen también amenazan con nuevos paros. Ayer desconvocaron la huelga prevista para el 8 de septiembre, coincidiendo con el inicio del puente de la Diada. Lo hicieron después de que el árbitro designado por el Gobierno, Marcos Peña, les hiciera entrega en mano el laudo de obligado cumplimiento tanto para los trabajadores como para la empresa. Los trabajadores tenían poco margen de maniobra para mantener la protesta, pero no ven el conflicto cerrado. De hecho, el comité de huelga de Eulen en el aeropuerto de El Prat denunció ayer ante la sale tercera del Tribunal Supremo la solución del Gobierno por considerarla inconstitucional. Además, mañana ha convocado a los empleados a una asamblea en la que se decidirán nuevas acciones, aunque sólo para reivindicaciones que no incluyan el laudo.

Sin comer ni ir al baño

Tanto el abogado del comité de huelga, Leopoldo Quinteiro, como su asesor, Juan Carlos Giménez, denunciaron que los trabajadores siguen sufriendo las mismas condiciones laborales que antes del laudo. Señalan que no pueden ir al baño ni comer durante los turnos de trabajo y que incluso ha habido empleados con infecciones y desmayos. Por ejemplo, ayer mismo una de las trabajadores de Eulen empezó su jornada a las cuatro de la mañana y hasta las 12.15 horas, a mediodía, no pudo ir al lavabo. «Las condiciones siguen siendo precarias», lamentó Giménez.

Eulen, por su parte, anunció que readmite a los dos trabajadores despedido por haber incumplido con los servicios mínimos y que dejaba sin efecto las tres sanciones y los dos expedientes abiertos, tal y como exigía el árbitro. También se le pedía que pagara un complemento salarial de 200 euros al mes a cada trabajador. Sin embargo, el comité denuncia que se trata de una subida falsa porque los trabajadores ya contaban con un plus de 100 euros, a los que sí se sumarían otros 100 euros para cumplir lo que fija el laudo arbitral. También teme que el problema se perpetúe si en 2018 Aena vuelve a licitar el servicio y lo adjudica a otra empresa que no estaría obligada a acatar la resolución del laudo. El asesor de los trabajadores de Eulen llamó a todos los vigilantes de seguridad de España a que se apunten a luchar por sus derechos, pues «tienen los mismos salarios míseros».

Los sindicatos de Aena, CCOO, UGT y USO han dado un respiro a los viajeros al desconvocar la huelga que iba a empezar el 15 y se iba a prolongar durante 25 días tras hablar con Fomento. Quieren recuperar el poder adquisitivo de 2010 y aumentar la plantilla.

Fuente: La Razón