La organización prevé una asistencia de 120.000 personas y ha previsto mejoras para evitar las aglomeraciones a pleno sol que el año pasado suscitaron algunas quejas de los asistentes, para lo que ha instaurado un sistema de pulseras inteligentes.
Con los miedos de algunos residentes de la zona a los daños que el festival pueda ocasionar en el entorno natural, la organización se ha preocupado de concienciar a los asistentes de la necesidad de cuidar el espacio, especialmente la zona de un ecosistema dunar que es un reservorio de arena y en el que crece una vegetación que sirve de refugio a un elevado número de aves que cruzan el estrecho para poder invernar.
En su vertiente mediambiental, el festival ha creado también la iniciativa Alrumbo Green, con la que colaborara con la ONG Madre Coraje en el reciclaje del aceite usado de la zona de restauración del festival, que, entre otros nuevos usos, servirá para elaborar jabón artesanal para comunidades desfavorecidas.
Todo está ya casi listo para que mañana abra sus puertas esta ciudad de la música, que espera tener una repercusión económica en la zona de unos veinte millones de euros, seis más que el año anterior.
Unos mil trabajadores diarios y casi 200 efectivos de seguridad privada, a los que se sumarán los de las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Policía Local, velarán porque estos tres días la música y la diversión sean los únicos protagonistas de un evento que prevé quedarse en Chipiona varios años más para que Cádiz «tenga ese festival que la provincia merece» y que, año a año, escala posiciones en el ránking de festivales nacionales musicales de verano.
Fuente:diariodecadiz.es