Las graves incidencias en la seguridad del museo de Bellas Artes de Sevilla

Un gran problema que ha tenido que ser resuelto de urgencia. La seguridad en el museo de Bellas Artes de Sevilla, una de las principales pinacotecas de España y la más visitada de Andalucía, ha estado seriamente comprometida. Las irregularidades de la empresa encargada del servicio, Mersant Vigilancia S. L., han llevado a la Junta a tener que rescindir el servicio y a proceder a contratar por el método de urgencia a una nueva empresa para acometer estas tareas con total seguridad. El informe presentado por la directora del museo, Valme Muñoz, relata con detalle los incumplimientos de Mersant con la plantilla, a la que no le pagaba, o la insuficiencia de medios técnicos para poder hacer frente a las incidencias que se su pudieran presentar.

Dejación de funciones o grave trastorno en el servicio. Esta son algunas de las advertencias que la dirección del museo esgrimía en su informe del pasado 11 de abril para justificar la rescisión del contrato de seguridad y la tramitación de uno nuevo por la vía de urgencia. «Es conocida públicamente la situación que atraviesa la empresa Mersant Vigilancia S. L., por el impago sistemático a sus trabajadores, la cual ha obligado a otros organismos de la Junta de Andalucía a la rescisión de sus contratos de vigilancia y a buscar soluciones para garantizar la seguridad de sus edificios, mediante nuevas contrataciones que se encuentran publicadas en los respectivos Perfiles del Contratante», señala Valme Muñoz en su escrito.

Entrando en detalles sobre lo concerniente al museo, la directora relata cómo a partir del mes de diciembre de 2021 se tiene conocimiento de que la mencionada empresa deja de pagar sus salarios a los trabajadores referidos con el enorme riesgo que podría conllevar que dejaran de acudir a sus puestos. «Después de multitud de llamadas a la empresa sin obtener respuesta, y tras conocerse la situación que ésta presenta, se evidencia que no se dan las suficientes garantías para que los trabajadores puedan seguir recibiendo sus salarios conforme establece la normativa laboral y el contrato de referencia. Tras tres meses sin pagar las nóminas a los trabajadores y conscientes de que las perspectivas de solución a la situación son escasas, desde la dirección del Museo no se puede garantizar que los trabajadores sigan acudiendo a sus puestos de trabajo ya que la situación es cada vez más complicada para ellos y no se descarta que, de mantenerse tales circunstancias, estos dejen de acudir a sus puestos de trabajo con las graves repercusiones que tendrá dejar al Museo de Bellas Artes de Sevilla sin servicio de vigilancia y seguridad contra intrusión y riesgos, las cuales no se podrían solucionar ni siquiera con un cierre provisional del edificio».

Interrupción de los medios técnicos y materiales


A principios del mes de marzo de 2022, continúa el informe, se detecta que se han interrumpido los medios técnicos y materiales que la empresa pone a disposición de los vigilantes para garantizar la comunicación de las incidencias de seguridad del edificio. Posteriormente se constata por parte de los trabajadores de la empresa que no hay comunicación con el inspector de guardia. No se recibe respuesta por incidencias graves en la prestación del servicio.

La directora transcribe un parte de trabajo emitido por uno de los vigilantes el día 28 de marzo, a las 12:30: «Tras realizar funciones de control de acceso en la puerta del Museo y regresar al centro de control, compruebo que está activa la alarma contra incendios en la zona de biblioteca. Posteriormente recibo llamada en mi teléfono particular por parte del coordinador de seguridad que reclama que la central receptora de alarmas ha estado llamando al móvil del servicio y que ante la ausencia de respuesta por parte del Museo ha contactado con él. Confirmo que el móvil no está operativo desde hace semanas y que hemos reclamado a nuestra empresa Mersant sin obtener respuesta».

Valme Muñoz se muestra escandalizada ante lo relatado por el vigilante: «La gravedad de lo aquí expuesto es flagrante. Si el coordinador de la seguridad de las instalaciones de museos y conjuntos de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico no hubiera tenido el móvil personal del vigilante que en ese momento prestaba el servicio, no hubiera podido comunicarse con él. En cualquier caso, en una alarma por incendio el tiempo de reacción es crítico, y en este caso la demora podría haber provocado unos daños irreversibles a personas y bienes. En este supuesto no se produjeron incidencias ya que la alarma de incendios saltó de manera fortuita, pero la conclusión es que el servicio prestado por la entidad contratista ya no es confiable, dado que la misma ya no dispone de los medios materiales precisos para la normal ejecución del contrato. Los partes de trabajo durante el mes de marzo constatan los infructuosos intentos por parte de trabajadores para resolver esta situación, que a día de hoy siguen sin respuesta por parte de la contratista».

Igualmente, se comprueba por parte de los vigilantes y desde la dirección del Museo, que no existe ninguna persona de interlocución con la empresa contratista, que, a efectos prácticos, se encuentra ausente. «Las consecuencias de esta circunstancia son muy graves, en cuanto a los medios materiales antes mencionados, como también en cuanto a los medios humanos. Actualmente no existe ningún mando intermedio y ningún responsable en prevención que actúen según sus funciones tal y como se establece en los Pliegos de Prescripciones Técnicas (PPT) del contrato en su punto 4, donde se establece el «Programa de trabajo del servicio» y en su punto 5.6, donde se establece la «Coordinación y el seguimiento del servicio».

De todo lo expuesto, incide Muñoz, se deduce que la entidad contratista «no sólo ha incumplido su obligación de pago de salarios a los trabajadores» sino que «ha cesado en su función de dirección de los trabajos, que se vienen realizando a cuenta y riesgo y por la voluntad de los propios trabajadores sin que la empresa contratista comparezca siquiera a efectos de gestionar, organizar o coordinar las actividades o alguno de los cometidos que le corresponden conforme al contrato. En definitiva, la dejación de funciones por parte del contratista hace imposible que el mismo pueda garantizar las medidas indispensables para evitar un grave trastorno al servicio».

Un nuevo contrato por la vía de urgencia


El pasado 18 de abril de 2022, se dicta el acuerdo de la Secretaría General Técnica para el cese de la prestación del servicio objeto del contrato por parte de la empresa Mersant Vigilancia, S.L., desde el día 21 de abril a las 23:59 horas. Paralelamente se inician los trabajos para una nueva licitación y adjudicación de un nuevo contrato por el procedimiento de urgencia.

Con carácter previo a la declaración de emergencia, y ante la grave situación en que quedaría el Museo de Bellas Artes de Sevilla de no contar con vigilancia y seguridad, la Junta solicita presupuestos a cinco empresas. Finalmente se propone la adjudicación del Contrato de Servicio de Vigilancia y Seguridad Contra Intrusión y Riesgos Derivados en el Museo de Bellas Artes de Sevilla a la empresa Garda Servicios de Seguridad, S. A., por un periodo de doce meses. El importe de la adjudicación asciende a 326.114,36 euros, (IVA incluido). El nuevo servicio se puso en marcha a las 0:00 del día 22 de abril.

Fuente: Diario de Sevilla

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