Miedo al ‘bonus malo’: la cláusula por la que Prosegur o Securitas no pujan por Barajas

Los fallos en la calidad del servicio dan potestad a Aena para imponer ‘multas’ que dejan sin margen de maniobra a los gigantes de la seguridad. Prosegur dejó de ingresar 700.000 € por este motivo.

Los ‘despistes’, negligencias o fallos de calidad en los filtros de pasajeros de los grandes aeropuertos no salen gratis. Prosegur o Eulen pueden dar fe de ello, pues ambas se enfrentaron a cuantiosas sanciones el año pasado en virtud de una cláusula secreta: se trata del ‘bonus malo’, una disposición que da vía libre a Aena para penalizar a las subcontratas de seguridad que no cumplan con unos criterios que solo ella y las compañías conocen.

“¿Cómo es posible que una empresa pública tenga cláusulas confidenciales? Ni los propios vigilantes saben de su existencia”, critican todas las fuentes consultadas. Los retrasos, las colas demasiado largas, los fallos de seguridad o las reclamaciones de los pasajeros son motivos de peso para imponer ‘multas’ que pueden superar ampliamente los 100.000 euros en los casos más graves.

Estas se materializan en forma de descuentos sobre el importe de licitación, poniendo en jaque la ya de por sí escasa rentabilidad de las compañías. Es decir, supone otra vuelta de tuerca que ha espantado a gigantes de la talla de Prosegur, Securitas o Eulen. Ninguno de los tres han pujado por la vigilancia de Barajas o El Prat, como adelantó este periódico.

 

Aena responde así: “Todos los licitantes conocen los criterios antes de realizar su oferta. Se facilitan bajo compromiso de confidencialidad porque van ligados a los indicadores de calidad, algunos de los cuales son de calidad percibida y otros de cumplimiento normativo, y la normativa en algunos casos es confidencial y en otros, de difusión restringida“. El gestor aeroportuario añade que dicha cláusula se aplica desde 2009 y contempla criterios que “van variando” para adaptarse lo mejor posible al servicio.

No obstante, muchas empresas no se atreven a concurrir por la supuesta ambigüedad de esa cláusula y la incertidumbre que genera. “No quedan claros los criterios objetivos en los que se basa Aena a la hora de aplicar el bonus malo, y las empresas consideran que son excesivos”.Los sindicatos piden que se elimine el secretismo en Aena sin dejar de garantizar unos mínimos de calidad

Según fuentes empresariales, “aun excluyendo la posibilidad de que Aena te penalice, el importe [345,5 millones para todos los aeropuertos] es demasiado bajo” para asumir la mejora de pluses que sindicatos, patronal y Gobierno pactaron después del verano caliente en El Prat. Si a eso se suman las hipotéticas sanciones, el riesgo de impago de complementos o incluso de nóminas es aún mayor. El bonus malo puede generar un roto de tal magnitud que, en algunos casos, hace que no compense presentarse al concurso público.

No faltan precedentes. Aena penalizó a Prosegur en Madrid-Barajas con 700.000 euros por incumplir los criterios de la cláusula secreta el año pasado, como ha podido confirmar este periódico. Algo parecido ocurrió con Eulen, que dejó de ingresar entre 500.000 y 600.000 euros del importe que tenía adjudicado para Barcelona-El Prat por el conflicto en ese aeropuerto en plenas vacaciones (agosto), lo que originó colas y retrasos de hasta una hora.

En consecuencia, ambas empresas han salido escarmentadas y han renunciado al control de los filtros de pasajeros en los aeropuertos más grandes. Eulen tan solo se ha quedado con el lote de los más pequeños (con menos de 400.000 pasajeros al año) por 10,8 millones y con la inspección de equipajes y bodegas en Barajas por 37,8 millones, mientras que Prosegur se desvincula por completo de Aena en este último concurso, pues no ha sido elegido en ninguno de los pocos lotes a los que optaba por no presentar la oferta más baja. De hecho, las que se quedan con los lotes gordos en Barajas y El Prat son Ilunion y Trablisa, las mismas que acaban de ser denunciadas por no pagar los pluses en Metro de Madrid.

Aena realiza inspecciones mensuales para vigilar la calidad del servicio en los aeropuertos con mayor tráfico y ‘castigar’ a la empresa, si procede. A esos controles se suman los informes de los inspectores de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), que también reporta las reclamaciones de los usuarios, o la puntuación de los aparatos que miden la satisfacción del cliente. Sí, las famosas ‘caritas’ situadas en los controles de equipaje también influyen.

“En una situación normal, casi 100.000 euros se te pueden ir en sanciones (…) El problema es que no siempre depende de los vigilantes”, explica el responsable de Seguridad del sindicato USO. El funcionamiento de las máquinas o las órdenes de la guardia civil pueden interferir en los criterios de calidad, matiza Basilio Febles. “Con esa cláusula confidencial, el precio por hora termina siendo bastante inferior al licitado por Aena. Ahí está la trampa”.

Fuente: El Confidencial